'Más presión que el presidente': Ancelotti busca acabar con la sequía de Brasil en el Mundial

Fuente: i.guim.co.uk
Carlo Ancelotti asume el reto de liderar a Brasil en el Mundial de 2026, enfrentando una crisis similar a la de 1994. Sin Neymar lesionado, el técnico italiano debe superar la presión y devolver la gloria a la Seleção, que no gana desde 2002.
Hace treinta y dos años, antes de que se pateara un balón en el Mundial de 1994 en Estados Unidos, los jugadores de Brasil sabían que cargaban un peso más pesado que cualquier cargo político. "No habíamos ganado en 24 años. Eso es demasiado tiempo para el pueblo brasileño", recordó el defensor Márcio Santos en el documental de Netflix USA 94: El regreso de Brasil a la gloria. Mientras Carlo Ancelotti se prepara para liderar a la Seleção en su partido inaugural del torneo de 2026 contra Marruecos, el paralelismo es casi demasiado preciso para ignorarlo. Una vez más, una crisis de entrenador ha marcado la clasificación – Brasil terminó quinto en la CONMEBOL, su peor campaña de la historia – y una vez más, un carismático técnico europeo tiene la tarea de acabar con una sequía que ahora se sitúa en 24 años. Ed Aarons, de The Guardian, informa que la presión sobre Ancelotti, quien asume el mando sin Neymar lesionado para el choque contra Marruecos, se describe como superior incluso a la del presidente de la nación. Para un país cuya identidad está inextricablemente ligada al jogo bonito, la misión del italiano no es menos que un exorcismo nacional.
Los ecos de 1994: Ancelotti hereda una crisis familiar
En 1994, Brasil llegó a Estados Unidos perseguido por una campaña de clasificación tan pobre que el entrenador Carlos Alberto Parreira ofreció renunciar. La salvación del equipo llegó de dos delanteros, Romário y Bebeto, que forjaron una de las asociaciones más icónicas en la historia de la Copa del Mundo y entregaron un cuarto título. Ancelotti ahora enfrenta una tormenta similar. Brasil solo ha avanzado más allá de los cuartos de final una vez desde que Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo sellaron el triunfo de 2002, y la generación actual, a pesar de su brillante plantilla ofensiva, luchó en la clasificación sudamericana. Las actuaciones inconexas de la Seleção le costaron el puesto a Tite y dejaron a la federación buscando un nombre capaz de restaurar el orden.
Ancelotti, ganador de cuatro Ligas de Campeones con el AC Milan y el Real Madrid, aporta un aura de calma que Parreira reconocería. Fuentes cercanas al campamento brasileño le dicen a The Guardian que el italiano ha inyectado "alegría y entusiasmo" en un equipo que había perdido el rumbo. Sin embargo, la presión es inmediata. La comparación con 1994 es más que nostálgica; ese año, una fase de clasificación terrible precedió a la gloria. Hoy, el Brasil de Ancelotti se enfrenta a un equipo de Marruecos que cautivó al mundo en Catar 2022 al convertirse en la primera nación africana en llegar a las semifinales, un equipo muy alejado de los equipos pequeños a los que Brasil se enfrentó en su partido inaugural de 1994. Esta es una prueba de la perspicacia táctica de Ancelotti y su capacidad para gestionar un equipo que, como en 1994, debe superar ausencias significativas.
Estrellas en duda
La ausencia más destacada contra Marruecos es Neymar. El delantero talismán ha estado plagado de problemas de forma física, y su lugar en el once inicial está seriamente en peligro para el partido inaugural. Mientras CNET confirma que la lista final de 26 jugadores de Brasil para el torneo de 2026 incluye tanto a Neymar como a Vinícius Júnior, The Guardian deja claro que el primero no jugará contra los Leones del Atlas. Esto se hace eco de la incertidumbre que rodeaba la forma física de Romário hace tres décadas, un drama inmortalizado en el documental de Netflix.
La respuesta de Ancelotti puede estar en la juventud. Las imágenes de entrenamiento del informe de The Guardian muestran al entrenador en una conversación profunda con Endrick, el delantero de 18 años con destino al Real Madrid que ya ha sido comparado con grandes brasileños. La explosiva temporada de debut de Endrick en el fútbol nacional lo ha posicionado como la opción comodín que podría ocupar el vacío creativo de Neymar. A su lado, se espera que Vinícius Júnior asuma la carga goleadora, mientras que Rodrygo y Raphinha proporcionan la amplitud y el movimiento que la forma compacta de Marruecos intentará sofocar. Si Ancelotti puede replicar la alquimia de 1994 – donde un equipo en dificultades encontró repentinamente su ritmo en suelo estadounidense – la narrativa será irresistible.
El crisol de Marruecos y el peso de la historia
El partido inaugural es históricamente delicado. Marruecos ya no es un equipo débil y conmovedor; es una potencia disciplinada y contraatacante que eliminó a España y Portugal en Catar antes de caer ante Francia. Jugar contra ellos en suelo neutral estadounidense solo intensifica la presión sobre Brasil para evitar un resbalón que inmediatamente encendería una tormenta de fuego doméstica. The Guardian señala que el equipo de 1994 sufrió una primera derrota en la clasificación y aun así triunfó, pero los hombres de Ancelotti no han recibido tal margen de error por parte de su público expectante.
El camino de la Seleção más allá de Marruecos podría entonces cruzarse con los pesos pesados europeos tradicionales o el archirrival Argentina, los campeones defensores. El profundo grupo de talentos de Brasil, con estrellas de la Premier League y La Liga como Bruno Guimarães, Gabriel Martinelli y Éder Militão, proporciona a Ancelotti las herramientas para navegar un torneo donde la profundidad del equipo será primordial. Sin embargo, el obstáculo psicológico de acabar con una sequía de 24 años se cierne más grande que cualquier oponente específico. El triunfo de 1994 se construyó sobre la resiliencia y una racha desafiante que surgió de la crisis. Para Ancelotti, canalizar esa misma energía con un equipo que a menudo ha parecido agobiado por las expectativas es el desafío central.
Opinión del editor: Impacto en el torneo
El nombramiento de Ancelotti es una apuesta que redefine su legado o confirma los límites incluso del entrenador europeo más condecorado en el trabajo más volátil de Sudamérica. Su impacto en la trayectoria del torneo de Brasil dependerá de tres factores inmediatos: resolver la dependencia de Neymar, navegar el partido inaugural contra Marruecos e inculcar rápidamente la estructura táctica que abandonó al equipo en la clasificación. Si Brasil supera a Marruecos, el impulso psicológico podría impulsarlos a un cuadro de eliminación favorable, muy parecido a como el equipo de 1994 ganó impulso después de una estrecha escapatoria en la fase de grupos. Por el contrario, un tropiezo temprano podría profundizar el trauma nacional y reabrir preguntas sobre la dependencia de la federación de entrenadores extranjeros.
Los beneficiarios o víctimas directos serán los equipos en el grupo de Brasil y los probables oponentes de cuartos de final. Si Endrick emerge como un complemento creíble para Vinícius Júnior, las defensas acostumbradas a planificar para Neymar serán desorientadas. El scouting de Endrick por parte del Real Madrid, vislumbrado en el intercambio en el campo de entrenamiento con Ancelotti, sugiere un talento listo para detonar en el escenario global. Marruecos, España o Francia – todos posibles adversarios en la eliminación – ahora estudiarán a un Brasil que podría transformarse en algo menos predecible que la iteración centrada en Neymar de la última década. Como nos recuerda The Guardian, Brasil en 1994 convirtió la crisis en carnaval. Ancelotti, bajo más presión que el presidente, tiene la tarea de coreografiar un milagro similar.
Fuentes y lecturas adicionales
- https://www.cnet.com/tech/services-and-software/world-cup-2026-everything-you-need-to-know-about-team-brazil-plus-how-to-stream-their-matches/
- https://www.reuters.com/sports/soccer/brazil-boss-ancelotti-confident-forward-neymar-will-recover-world-cup-2026-05-31/
- https://www.sportingnews.com/us/soccer/news/where-neymar-why-brazil-star-missing-world-cup-warm-vs-egypt/7aea8fb88bed1c6cac549449
- https://www.theguardian.com/football/2026/jun/12/more-pressure-than-the-president-ancelotti-sets-out-to-end-brazils-world-cup-drought